martes, 8 de junio de 2010

Semana de reportaje científico

¿Dios en un tubo de ensayo?

La creación de vida en un laboratorio dejó de ser ficción

Científicos estadounidenses del laboratorio Synthetic Genomics, liderado por Craig Venter, anunciaron el gran hallazgo: es posible hacer vida. El procedimiento permite crear una célula no a partir de otra –como es lo natural-, sino de la manipulación de su genoma. A simple vista, parece que sólo se necesita la información guardada en una computadora.

En 1818, la escritora inglesa Mary Wollstonecraft Shelley dio a conocer la posibilidad que en ese entonces parecía remota: crear vida artificial. Y aunque Frankenstain no se asemeje en nada a la célula nacida en un laboratorio del siglo XXI, encarnó en su momento los mismos dilemas que los actuales. La ética científica, la creación y la destrucción de la vida, las consecuencias de jugar a ser Dios.

Cabe aclarar que el término “vida artificial” remite a la creación de la vida en su mínima expresión, la célula. Por lo que no se trata de crear un organismo complejo, como el ser humano. Pero es vida, al fin. Sin embargo, los investigadores subrayaron a Estrategia y Negocios que ni ellos –ni nadie- crearon vida artificial, pues no crearon vida de la nada. Lo que hicieron fue “transformar un organismo vivo en otro organismo vivo”. Tampoco se creó un cromosoma a partir de la nada, sino que se sintetizó uno ya existente, utilizando solamente información digitalizada.

El procedimiento

La bacteria natural Mycoplasma mycoides fue la que aportó la información para que su genoma pudiera ser copiado en el laboratorio. El resultado: Mycoplasma mycoides JCVI-syn1.0, la cual es la “célula sintética” de la que tanto se habla. Su genoma no es de origen natural sino químico, de ahí que se le llame “sintética”. “JCV” es por John Craig Venter, su creador; y el “1.0” denota la idea de que esta célula es sólo una primera versión de otras futuras.

“Para lograrlo, un grupo de 25 investigadores tuvo que descifrar el código de instrucciones de esta bacteria, sintetizarlas y luego reflejarlas en una célula receptora”, explicó Venter a Estrategia y Negocios. Fueron muchos los obstáculos técnicos que debieron superarse, y US$40 millones invertidos en investigación. Sin embargo, quince años más tarde de lo que fue el primer esbozo de este hallazgo, se logró el resultado esperado.

Lo inédito hasta ahora era el proceso de sintetizar una célula, el cual empezó en una computadora. Se comenzó con más de un millón de letras de las instrucciones genéticas de la “célula madre” (Mycoplasma mycoides), y luego se introdujeron pequeñas modificaciones a su secuencia de ADN, que resultaron en una nueva célula.

Antecedentes

El 14 de diciembre de 1967, Arthur Kornberg, junto a sus colegas Mehran Goulian y Robert Sinsheimer, anunciaron haber logrado copiar el ADN del virus phiX174, creando la misma capacidad de infección que un virus salvaje. “Kornberg no creó vida en un tubo de ensayo, al igual que nosotros tampoco creamos vida desde cero”, sentenció Venter al respecto.

En 2007, el diario The Guardian anunció que el italiano Giovanni Murtas, del centro de investigación Enrico Fermi de la Universidad Roma Trè, había dado un paso fundamental para la creación de un organismo vivo “a partir de la nada”. Sus creaciones eran capaces de elaborar sus propias proteínas, una capacidad fundamental de todos los seres vivos.

Por otro lado, el mismo Venter inició el proyecto de la “célula sintética” hace 15 años, cuando él y su equipo hallaron un modo de estimar el “genoma mínimo”, la mínima información necesaria para sostener vida autónoma. Según se explicó en El País, los investigadores tomaron uno de los organismos con el genoma más pequeño conocido, otro mycoplasma que vive en el tracto urinario humano, y desecharon todos sus genes menos los indispensables. Ése fue el punto de partida para el resto de la investigación.

La polémica

Como todo hecho controvertido, distintas voces se han pronunciado para apoyarlo o rechazarlo. El propio Craig Venter, en una especie de autocrítica, pidió que se hicieran nuevas regulaciones para evitar abusos en este sentido. “Las regulaciones existentes no bastan”, denunció Venter al diario británico The Independent.

El Vaticano también se pronunció al respecto. Sus directivos y los de la Iglesia se mostraron cautelosos, aunque dijeron considerar que “podría ser un hecho positivo si se usa correctamente”. Por otro lado, advirtieron a los científicos que “sólo Dios puede crear vida”. “Es un gran descubrimiento científico. Ahora tenemos que comprender cómo será implementado en el futuro”, dijo a Exonline monseñor Rino Fisichella, máxima autoridad sobre bioética del Vaticano.

Trasladando el pensamiento del ex presidente de Estados Unidos, Johnson, en referencia al trabajo de Kornberg (1967), se puede recordar que éste advirtió la gran importancia del descubrimiento: "Imaginen que el Estado decreta dónde empieza la vida. Este será uno de los grandes problemas; una de las grandes decisiones”. Luego se preguntaba cómo serían de difíciles las decisiones de un presidente futuro que tuviera que decidir sobre eso.

Ese presidente, hoy en día, es Barack Obama: “Este desarrollo presagia las posibilidades de importantes ventajes, como la capacidad de acelerar el desarrollo de vacunas. Al mismo tiempo, levanta dudas genuinas, por lo que debemos estudiar con cuidado las implicaciones de esta investigación", escribió. En este sentido, pidió a la Comisión Presidencial para el Estudio de los Asuntos de Bioética que analice las implicaciones éticas de este avance. Y es que la gran preocupación de Obama radica en la posibilidad de que esta técnica se utilice para el desarrollo de armas biológicas, según anunció el diario español La Semana.

La expectativa

"La habilidad de escribir rutinariamente la ingeniería de la vida conducirá a una nueva era en la ciencia, y con ella, a nuevos productos y aplicaciones como biocombustibles avanzados, tecnología de agua limpia y nuevas vacunas y medicinas", aseguró el instituto de ciencia Synthetic Genomics.

El investigador Pat Mooney, director del ETC Group, aunció en un comunicado de prensa que el trabajo de Venter es una "caja de Pandora" y se cuestionó sus aplicaciones futuras: "Sabemos que las formas de vida creadas en laboratorio pueden convertirse en armas biológicas y amenazar también la biodiversidad natural", añadió.

Craig Verter, por su lado, tiene como meta la creación de una bacteria artificial que capte un espectro muy amplio de la luz solar. Estima que sembrar la bacteria artificial de este tipo en 13.000 kilómetros cuadrados bastaría para alimentar todo el transporte de EE.UU.

A su vez, él y su equipo están trabajando en el diseño de nuevas células que capturen con más facilidad el dióxido de carbono y lo incorporen, convirtiéndolo en nuevas moléculas de combustible, nuevos aceites comestibles, y nuevas fuentes de plásticos y químicos biológicamente derivados. Para eso se cuenta con el financiamiento de los Institutos Nacionales de la Salud. También están recibiendo financiación para diseñar nuevos caminos sintéticos “para desarrollar complejos antibióticos que hoy en día son demasiado complicados de producir para los químicos”.

Otro paso a seguir, anunció Craig Venter, es el de fabricar ahora otra bacteria que se “coma” el petróleo en todos los mares del planeta. Una solución ideal para el desastre que actualmente se desarrolla en el Golfo de México, dictaminó el Diario de Mallorca.

¿Se debe crear vida?

El periodista de ABC, José María Carrascal, sentenció al respecto desde su perspectiva, válida para muchas personas ante este hallazgo: “O las leyes de la naturaleza no son tan legítimas como creíamos o el hombre es el mayor violador -delincuente sería la palabra adecuada- del universo”.

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