miércoles, 23 de marzo de 2011

Lo que dura un boleto

Subo al ómnibus. Le pago al guarda dieciocho pesos por ingresar a una sociedad
ambulante, de la que seré parte de manera provisoria. Y aunque el grupo que me rodea
mutará durante las veinte paradas que dure el viaje, el lazo -ni sanguíneo, ni fraterno-
seguirá intacto.

Un ómnibus urbano (léase metro, subte, colectivo) es el lugar ideal para experimentar
distintos sentimientos. El que menos prefiero es la analogía entre la montonera de gente
y un rebaño, arreado por el liderazgo dudoso de un chófer que pocas veces está de buen
humor. Algunas veces, me siento como parte de un experimento, a bordo de un tubo de
ensayo con ruedas. Pero, hoy, sospecho que mi rol aquí es aportar mi parte a un collage
viviente.

La necesidad de trasladarnos nos dio cita en este lugar tan pintoresco y tan común,
que suele pasar desapercibido. Salvo aquellos que suben acompañados, los viajeros
de ómnibus parecemos ingresar en un trance una vez que pisamos el primer escalón.
La expresión se vuelve seria, la mirada se pierde en un paisaje borroso que no
vemos ni intentamos ver. Observo los cadáveres de boletos por el piso mugriento, el
pasamanos grasoso, el par de asientos prioritarios ocupados ni por embarazadas, ni por
discapacitados.

Levantar la vista dentro de un ómnibus se convierte en un acto de valentía. Ir sentado
al lado de un extraño produce una sensación similar a la de compartir el ascensor una
vez que se agota el tema del clima. Sin embargo, una vez que se logra, es fácil advertir
los personajes. Yo misma soy uno de ellos. Nos codeamos sin saberlo, ignorándonos
deliberadamente. Nos evitamos.

Cada asiento podría tener un nombre y un apellido. Para nosotros, son sólo mujeres
y hombres anónimos, niños con túnica blanca y otros con uniforme, parejas que se
abrazan, manos con celulares, orejas conectadas por cables; también sube el señor que
cuida coches y tampoco sé su nombre, tan sólo reconozco el chaleco. Convergen el artista y el empresario, pero no distingo cuál es cuál. Este ómnibus está repleto de envoltorios.

Y cuando un hombre bastante veterano –o un niño demasiado pequeño- pide de
memoria la atención de todos los amables pasajeros que viajan en este colectivo,
me pregunto hasta qué punto seremos amables. Viajar en ómnibus es un ejercicio
interesante para ponerse a prueba a uno mismo. Tal vez sólo queramos explotar la
soledad que este transporte permite. Volvernos ermitaños el tiempo que dure un boleto.

Y como todo se renueva...

...por qué no reciclar este blog. De aquí en más (y quién sabe hasta cuándo) colgaré las prácticas de Comunicación Escrita V, que tan gentilmente corrige el profesor de la materia, Luis Conceso Melgar.

Este grado de la asignatura enseña los géneros periodísticos de opinión: el editorial, el suelto, la columna. Así que me hago responsable de todo lo que aquí se exprese.

martes, 16 de noviembre de 2010

Adelanto del Mini sitio (examen final)

Puerto a Puerto


Capitán Miranda: uruguayos por el mundo





Noelia González, Florencia Reolon, Sofía Sampietro.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Práctica en clase: el uso de las redes sociales por parte de una empresa



Restorán Las Papitas en Facebook


Fortalezas:

-          Actualización permanente.
-          Se responde a cada comentario.
-          Se le da importancia a cada usuario, es decir que hay comunicación personalizada.
-          Hay 10.217 seguidores.
-          Promueven la interactividad, con concursos y juegos.
-          Los premios que se otorgan por los juegos son cenas, lo cual promueve el boca a boca, y   la visita al restorán.

Debilidades:

-Las imágenes no son profesionales, lo cual le saca categoría al lugar.
- La comunicación personalizada podría transformarse en una amenaza, ya que si en un futuro aumenta la interactividad con los usuarios, la comunicación de este modo será imposible.
- Utiliza videos que no son de buena calidad.






Lucía Galván, Victoria Gianola, Noelia González, Melisa Lescano, Sofía Sampietro... ¿Falta alguien?

jueves, 11 de noviembre de 2010

Práctica: creación de una acción social para un medio uruguayo

Si vos salís en la portada,
el viernes sale PAULA, y se agota

Elegimos la revista PAULA, de El País, y basamos nuestra idea en Facebook como red social. 


A partir del claim de PAULA, “El viernes sale Paula y se agota”, proponemos agregarle antes: “Si vos salís en la portada, el viernes sale Paula, y se agota”.

La acción consiste en ofrecer una portada base de Paula, para que el usuario coloque su foto. También puede escribir los titulares que desee. La foto se descargaría automáticamente al perfil del participante, dándole un “stock” de 20 PAULA.

A partir de ahí, la gracia está en acumular “me gusta”: cada 5 “me gusta”, el stock baja un ejemplar. Los 5 primeros participantes a los que se les agoten las PAULA, en el plazo de un mes,  participan de un sorteo para que sea su foto la que salga en la próxima portada. 

Grupo: Noelia González, Florencia Reolon.