viernes, 10 de junio de 2011

Linda soledad

Este video es el examen para la materia Video I, a cargo de la profesora Federica Narancio. 

Linda Kohen es una pintora ítalo-uruguaya de 86 años, que me abrió las puertas de su casa más de una vez, y me dio la oportunidad de conocerla. Los invito a que la conozcan (al menos una parte) ustedes también.




miércoles, 8 de junio de 2011

Guía de viaje

Están los que viajan, y están los que dicen que viajan. Pero, estos últimos, solo visitan. Y es que existen dos tipos de viaje: aquellos en los que la bitácora puede escribirse entes de emprenderlo, y esos donde la bitácora solo cobra valor cuando –después de viajar y escribir casi a la vez- se llega a casa y se adquiere verdadera conciencia de lo que se ha vivido.

Ésta es una guía para que usted pueda descifrar si ha efectuado un viaje, o si ha visitado un lugar. Es preciso destacar que una cosa no es necesariamente mejor que la otra. Aunque sí es recomendable que sepa distinguirlas, para no llevarse una sorpresa. Para que no piense que la agencia de viaje lo ha estafado.

Existen distintos parámetros para distinguir un viaje de una visita. Al viajero, del visitante. Cuando tiene un horario específico para desayunar y, encima, debe hacer cola para servirse, entonces solo está de visita. Deje de preocuparse.

Cuando usted no planea el itinerario sino que lo compra, y lo cumple como si fuese un contrato con el guía turístico, se encuentra de visita. En cambio, si las circunstancias, los locatarios, los demás viajeros o un tren que se toma de forma equivocada construyen el recorrido, entonces usted está viajando.

Si al regreso se da cuenta, con cierta decepción, que las ocho mil fotografías que sacó no revelan ni una mínima parte de lo que usted sintió al contemplar la imponente montaña, la obra de arte milenaria, la calidez o frialdad del anfitrión… Usted ha viajado y, aunque regrese y tome más fotos, no conseguirá atrapar con la cámara lo que atrapó su retina.

Si usted realizó un viaje, entonces no se preocupó por quién iría a sentarse a su lado en el ómnibus/tren/avión. Se ocupó de desvelar las cinco doblevés de quien sea que se sentó junto a usted.

Si cree que lo que sintió durante el recorrido puede contarse en una guía de viaje, y reducirse a una reseña breve y a un punto en GoogleMaps, entonces usted ha visitado una “parada obligada”, una de las tantas que imponen la agenda de los países. Aunque estas coinciden muchas veces con alguna de “las maravillas del mundo” de turno, esas maravillas pocas veces concuerdan con las maravillas verdaderas.

Si usted fue actor y no testigo –víctima, culpable, personaje secundario, pero actor, en fin-, participó de un viaje.

Cuando advierte que debería volver toda la vida a ese lugar, usted viajó.

Cuando, como Kapuscinski, usted comprende que el nombre no hace al país, al continente, a la persona, entonces el país o continente o persona se quedó en usted. Si lo trajo a casa consigo, usted es un viajero.

martes, 7 de junio de 2011

Slideshow La Licorne





Juan Manuel Gari, Noelia González.

miércoles, 1 de junio de 2011

Balas de chocolate

“Si las gotas de lluvia fueran de chocolate”, canta la maestra. Los niños mantienen el cuerpo al ras del suelo, mientras intentan seguir la letra de la canción. Fuera de la escuela, se desarrolla un tiroteo, que tendrá como saldo la muerte de cinco personas. Un día más en la ciudad de Monterrey, México. Otra jornada escolar en la que es necesario apegarse al protocolo de seguridad. Porque no son gotas de lluvia, ni de chocolate, las que caen del cielo. Son balas.

Mientras en Uruguay los maestros reciben capacitación para trabajar con las ceibalitas, los educadores mexicanos asisten a cursos donde se les enseña cómo reaccionar ante balaceras que tengan lugar en las escuelas o cerca de ellas. Y mientras los profesores uruguayos acuden al recurso –siempre legal- del paro, en reclamo de seguridad, los profesores en México siguen. Tratan de seguir.

No busco generalizar, ni desmerecer la profesión en Uruguay. Solo hacer un alto y pensar: “mierda, no estamos tan mal”. Todavía nos queda la capacidad y la voluntad de indignarnos, y no de resignarnos. Todavía decimos basta.

La maestra Martha Ribera pasó a la historia –por lo menos, a la historia de la agenda de los medios, bastante más efímera que la Historia- por querer solapar la explosión de las armas con una canción infantil. Una mañana, encendemos el televisor, o clickeamos en YouTube, y un video se ha convertido en la evidencia de una época. Una escena que, aislada, no alcanza a cobrar el sentido brutal que adquiere cuando se la inserta en un mundo herido por el narcotráfico. Entonces se vuelve lógica.

Por eso, Martha Ribera dijo no considerarse “una heroína”, ya que solo hizo su trabajo. Pero no creo que los medios y la gente hayan recogido este video hasta hacerlo viral porque consideren a Martha una heroína. Sino porque los cánones para decidir quién es un héroe se quebraron, y se resquebrajan cada vez más, a un ritmo proporcional al de las muertes injustas y perfectamente evitables.

Porque, aunque las canciones para niños fantaseen con mundos imaginarios, casi disparatados y poco creíbles, son infinitamente preferibles a una orquesta de metrallas.

Si las balas de guerra fueran de chocolate, qué bueno sería ser un héroe.

martes, 31 de mayo de 2011

La cocina en Montevideo

La gastronomía uruguaya resulta de la fusión de las cocinas española e italiana, como uno de los tantos elementos culturales que tienen su origen en la inmigración. Otros países europeos también han aportado para el recetario de la comida de Uruguay, como Francia, aunque en menor medida. La cocina criolla y la indígena también cuentan con su cuota de influencia. El mate, reconocido como uno de los principales símbolos de la cultura uruguaya en general, es herencia del pueblo indígena.

En las calles de Montevideo, la tradición gastronómica se hace evidente. La comida “al paso”, la que venden en los locales ambulantes –los carritos, los carros de garrapiñada- es consumida a cualquier hora. Por su parte, el termo y el mate están presentes en los puestos de trabajo, en las plazas, en las paradas de ómnibus, apostados a lo largo de 18 de Julio, la columna vertebral de la ciudad. La comida parece acompañar el ritmo urbano, subiéndose a los ómnibus, consumiéndose mientras se camina hacia la oficina. La cocina típica convive con locales como McDonald’s y Burger King, que amplían la oferta gastronómica y la internacionalizan, pero que no la sustituyen. 






El mate es una infusión que se toma con agua caliente y yerbamete. Probablemente, una de las pocas herencias vivas que aún conservan los uruguayos de sus antecesores indígenas. Hoy en día, el mate representa un factor común entre clases sociales, por consumirse en todas los estratos.




La garrapiñada es una golosina hecha con maní azucarado, y se vende caliente en muchas de las esquinas de Montevideo. Los paquetes cilíndricos cuestan 10 y 20 pesos. Lo más pintoresco es la forma en que se vende: un carrito ambulante, rojo por lo general, con una chimenea fina humeando, y expidiendo el aroma del azúcar caliente. Apostados en las esquinas, los vendedores ambulantes pregonan la mercadería, como en los tiempos de la colonia.


La empanada uruguaya combina las vertientes gallega e italiana. La masa fina -a base de trigo- se prepara frita u horneada, y se la rellena con dulce o salado. A mediados del siglo XX, los inmigrantes gallegos que llegaron a Uruguay trajeron consigo la receta, que prepararon en las confiterías montevideanas.


El chivito es una especie de sándwich de carne vacuna (lomo, por lo general), con ingredientes que van desde jamón, huevo frito, panceta, muzzarella y lechuga, y varios condimentos. Suele acompañarse con papas fritas. La receta nació por casualidad en l940. Antonio Carbonaro, propietario del ex restaurante "El Mejillón", de Punta del Este, contó la historia al periodista Marcelo Gallardo, del diario El Correo de Punta del Este:
“Fue una noche complicada; habíamos sufrido un apagón. Cayó una clienta, creo que del norte argentino o chileno, que pidió carne de chivito porque antes de llegar a Punta del Este había pasado por Córdoba, donde la había probado y le había gustado mucho. Como no teníamos le preparamos un pan tostado con manteca, le agregamos una feta de jamón y un churrasquito jugoso. La mujer quedó encantada. Por suerte, salimos del apuro y, sin querer, inventamos el chivito”.



                                                             Editada


El choripán es lo que la palabra dice: chorizo al pan. Suele ir acompañado de lechuga y tomate, con diferentes salsas. Es muy popular como “comida al paso”, y lo ofrecen los "Carritos de Comida" (locales móviles que atienden en la calle).