1. Salman Rushdie
“No hay por qué elegir entre ser realista o visionario”
Salman Rushdie se declara un mero contador de historias: “todo lo demás da igual”
Veinte años atrás, el escritor angloindio Salman Rushdie fue sentenciado a muerte por el gobierno iraní. Aún hoy asegura que los Versos Satánicos de los que se hablaba, la novela que lo condujo a la fatua, era una obra que “simplemente no existía”. Rushdie siente que al fin ha recuperado su novela, pero sigue sin comprender la reacción anormal que despertó su libro. Admite que la frontera entre la realidad y la imaginación no es algo fijo, y que el realismo no es más que una convención; considera que “la ciencia ficción es el vehículo perfecto para la novela de ideas”. Pero, ¿acaso es un vehículo demasiado caro?
2. Nadia
Condenada por tener familia
Nadia ya no es imputable
La niña rumana que domina la pequeña delincuencia de Madrid cumplió 14 años. Esto significa que se le puede aplicar la Ley Penal del Menor. Hasta ahora, a pesar de estar en situación de riesgo y marginación, Nadia desfiló por el Centro de Acogida de Madrid sin que pudieran retenerla. Como tiene padres, no se la considera desamparada, por lo que los planes de reinserción social quedan prohibidos para ella. Y para tantos otros chicos en igual situación. Nadia ha sido detenida 120 veces en un año, y ha tenido cientos de víctimas, usuarios de los cajeros automáticos. Aunque es preciso preguntarse quién es la verdadera víctima.
3. Rosario
“Al final, lo de toda la vida es lo mejor: guitarra, percusión y poco más”
Dice que le costó bastante pasar de Rosariyo, a Rosario Flores, la artista. Pero aquí está.
De la “energía bruta” de la madre, y la “elegancia” del padre, nació esta gitana que canta boleros y que reverencia el arte. A los 14 años ya sabía que lo suyo no era la “prensa de corazones”, aún siendo consciente de que “los discos no dan para comer, ni entonces, ni mucho menos ahora”. Luego de haber quedado en topless en la rígida Habana, y de haber perdido la guitarra de Caetano Veloso en Brasil, Rosario todavía prefiere América porque la tratan “como a alguien importante”. Y no es que acá no lo sea.
“No hay por qué elegir entre ser realista o visionario”
Salman Rushdie se declara un mero contador de historias: “todo lo demás da igual”
Veinte años atrás, el escritor angloindio Salman Rushdie fue sentenciado a muerte por el gobierno iraní. Aún hoy asegura que los Versos Satánicos de los que se hablaba, la novela que lo condujo a la fatua, era una obra que “simplemente no existía”. Rushdie siente que al fin ha recuperado su novela, pero sigue sin comprender la reacción anormal que despertó su libro. Admite que la frontera entre la realidad y la imaginación no es algo fijo, y que el realismo no es más que una convención; considera que “la ciencia ficción es el vehículo perfecto para la novela de ideas”. Pero, ¿acaso es un vehículo demasiado caro?
2. Nadia
Condenada por tener familia
Nadia ya no es imputable
La niña rumana que domina la pequeña delincuencia de Madrid cumplió 14 años. Esto significa que se le puede aplicar la Ley Penal del Menor. Hasta ahora, a pesar de estar en situación de riesgo y marginación, Nadia desfiló por el Centro de Acogida de Madrid sin que pudieran retenerla. Como tiene padres, no se la considera desamparada, por lo que los planes de reinserción social quedan prohibidos para ella. Y para tantos otros chicos en igual situación. Nadia ha sido detenida 120 veces en un año, y ha tenido cientos de víctimas, usuarios de los cajeros automáticos. Aunque es preciso preguntarse quién es la verdadera víctima.
3. Rosario
“Al final, lo de toda la vida es lo mejor: guitarra, percusión y poco más”
Dice que le costó bastante pasar de Rosariyo, a Rosario Flores, la artista. Pero aquí está.
De la “energía bruta” de la madre, y la “elegancia” del padre, nació esta gitana que canta boleros y que reverencia el arte. A los 14 años ya sabía que lo suyo no era la “prensa de corazones”, aún siendo consciente de que “los discos no dan para comer, ni entonces, ni mucho menos ahora”. Luego de haber quedado en topless en la rígida Habana, y de haber perdido la guitarra de Caetano Veloso en Brasil, Rosario todavía prefiere América porque la tratan “como a alguien importante”. Y no es que acá no lo sea.
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