miércoles, 8 de junio de 2011

Guía de viaje

Están los que viajan, y están los que dicen que viajan. Pero, estos últimos, solo visitan. Y es que existen dos tipos de viaje: aquellos en los que la bitácora puede escribirse entes de emprenderlo, y esos donde la bitácora solo cobra valor cuando –después de viajar y escribir casi a la vez- se llega a casa y se adquiere verdadera conciencia de lo que se ha vivido.

Ésta es una guía para que usted pueda descifrar si ha efectuado un viaje, o si ha visitado un lugar. Es preciso destacar que una cosa no es necesariamente mejor que la otra. Aunque sí es recomendable que sepa distinguirlas, para no llevarse una sorpresa. Para que no piense que la agencia de viaje lo ha estafado.

Existen distintos parámetros para distinguir un viaje de una visita. Al viajero, del visitante. Cuando tiene un horario específico para desayunar y, encima, debe hacer cola para servirse, entonces solo está de visita. Deje de preocuparse.

Cuando usted no planea el itinerario sino que lo compra, y lo cumple como si fuese un contrato con el guía turístico, se encuentra de visita. En cambio, si las circunstancias, los locatarios, los demás viajeros o un tren que se toma de forma equivocada construyen el recorrido, entonces usted está viajando.

Si al regreso se da cuenta, con cierta decepción, que las ocho mil fotografías que sacó no revelan ni una mínima parte de lo que usted sintió al contemplar la imponente montaña, la obra de arte milenaria, la calidez o frialdad del anfitrión… Usted ha viajado y, aunque regrese y tome más fotos, no conseguirá atrapar con la cámara lo que atrapó su retina.

Si usted realizó un viaje, entonces no se preocupó por quién iría a sentarse a su lado en el ómnibus/tren/avión. Se ocupó de desvelar las cinco doblevés de quien sea que se sentó junto a usted.

Si cree que lo que sintió durante el recorrido puede contarse en una guía de viaje, y reducirse a una reseña breve y a un punto en GoogleMaps, entonces usted ha visitado una “parada obligada”, una de las tantas que imponen la agenda de los países. Aunque estas coinciden muchas veces con alguna de “las maravillas del mundo” de turno, esas maravillas pocas veces concuerdan con las maravillas verdaderas.

Si usted fue actor y no testigo –víctima, culpable, personaje secundario, pero actor, en fin-, participó de un viaje.

Cuando advierte que debería volver toda la vida a ese lugar, usted viajó.

Cuando, como Kapuscinski, usted comprende que el nombre no hace al país, al continente, a la persona, entonces el país o continente o persona se quedó en usted. Si lo trajo a casa consigo, usted es un viajero.

1 comentario:

  1. y cuando uno colecciona anécdotas de personas y lugares?
    Me gustó este detector de viajantes. ;)

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