Rojo
Tengo un experimento en marcha. Desde hace varios días, a las siete de la mañana, miro Telebuendía. No puedo negar que me atrae más el color rojo y la imagen nítida que el azul bancario de Telemundo, y mucho más que el blanco ascético de Subrayado. Estoy segura de que alguien tiene plena consciencia de eso. Caí en la trampa.
Lo curioso es que, al parecer, mirar el informativo de Montecarlo produce una especie de amnesia. Es mi descubrimiento más reciente. Comencé a sospecharlo cuando, hace ya tres años y recién empezaba la carrera de Comunicación, miraba Telebuendía para pasar la “prueba de actualidad” de las mañanas de los viernes. Cuando llegaba a clase, no recordaba nada de lo que había escuchado en ese noticiero.
No quedaba nada. No lograba retener las noticias, ni jerarquizarlas. En mi cabeza resonaba Bajofondo y la voz de Daniel Castro bromeando con el movilero, porque había un problema con la cucaracha. Me acordaba de imágenes de asentamientos, viviendas incendiadas, manchas de sangre en la calle, gente llorando, pidiendo “justicia”. Un cartel blanco de “Exclusivo”, más la hora de la madrugada en la que un grupo –también exclusivo- de Telenoche había cubierto un “intento de robo”, un “casi incendio”. ¿Por qué ningún otro medio tenía esa noticia? Porque no era noticia.
No hay noticas. Por lo menos, no abundan. Lo básico para cubrir las exigencias del mercado se relega al final, como antes de relegaban las noticias culturales. ¿Qué hace el Gobierno? (pregunta que va bastante más allá de qué dice “el Pepe”), ¿qué pasa en el mundo? ¿Qué pasa en mi barrio además de los “robos a mano armada” y los “imprudentes conductores”?
El circo informativo es un término que va bien con el color rojo. Pero combina aún más con todo lo que implica “la pregunta de la semana”. ¿Se preguntaban qué enseñanzas podía dejar Gran Hermano, o Bailando por un sueño? Aquí está: lo que le faltaba al noticiero para acercarse al reallity. Aunque hay también otros puntos de contacto. Explotar al amateur, encantarse con la víctima, darle el privilegio del micrófono a cualquiera que tenga algo que decir. Siempre que venda.
No tenemos nada que envidiarles a los argentinos de Crónica TV, con quien de forma muy amena se intercambian “noticias” los respectivos conductores. Eso sí, todavía prefiero Bajofondo antes que la cumbia villera para los titulares. Y tampoco Subrayado tiene nada que envidiarle a Montecarlo, mientras Nano Folle siga en policiales.
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