martes, 24 de mayo de 2011

Manualidades

Como si fuera plasticina, los empleados de la fábrica de pastas 10 Puntos, en Montevideo, moldean la masa, la rellenan, la retuercen. Hasta que adquiere la forma de un cappelletti.

Durante 40 minutos, rodean la mesada espolvoreada con harina; se mecen de un lado a otro a otro, en un movimiento automatizado con el tiempo. La pieza va tomando forma, y luego se la ordena sobre hojas de metal. Aunque a cada uno se le dedicó su tiempo, se pierden en la uniformidad de la bandeja. Son todos casi iguales. De ahí, directo a la cámara de refrigeración. Hasta que llega alguien y los pide, los quiere a ellos, y los sirve a la mesa por última vez.


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