martes, 17 de mayo de 2011

Narices así

Claudio Díaz es un híbrido entre clown (payaso) y estatua viviente. Según él, todos tienen su clown y, en los niños, está “al rojo vivo”. El suyo se llama Yayá; luce una nariz roja y usaba una corbata. Hasta que se la robaron. Los domingos se instala en el Parque Rodó, esperando al niño o adulto que se le acerque. El ruido de una moneda cayendo es el que activa la actuación improvisada. Sin embargo, Yayá escapa al esquema de la estatua blanca, y aguarda con los ojos abiertos. En días puntuales, asegura sacar, al menos, “un jornalito”.


Este hombre payaso estudia teatro desde los 15 años (ahora tiene 32), e incursionó en el clown y el circo hace cuatro. El pasaje del teatro al clown fue difícil para alguien que acostumbraba “ir hacia fuera”: “En teatro vas poniéndote capas de personajes, mientras que en clown no, es todo hacia dentro”.







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